D. Paulino y la Alhambra
Publicado en: Externos, Opinión

Desde que el PSOE-A decidió condenarle a remar en las galeras de la candidatura por Marbella, vapuleado como fue en su competencia electoral con el PP, Paulino Plata andaba decaído y falto de frescura. Él, que tiene en el espejo a su consejero más personal, echaba de menos la primera línea del cotarro. Su gallarda figura no merecía tal desprecio y llegó Pepe Griñán al rescate. Ya de vuelta de su forzada encomienda marbellí, indultado tras su derrota, suspiraba y ansiaba con ahínco por encontrar un tema que le devolviera a la primera plana, tras el fiasco costasoleño del galán antequerano.
A D. Paulino, versión libre del político comodín del PSOE, que tanto está para el roto como para el descosío, no se le ha ocurrido otra cosa que venir a Granada a ningunear la Alhambra, a decirnos que no lloremos como desterrados nazaríes por el control robado de nuestro emblemático monumento; que para la afrenta de este olvido, ellos, que son los causantes del dolor, son quienes tienen el remedio para nuestra queja, aunque sea a costa de sustraernos la mejor alegría turística de la ciudad. Es el saqueo desde S. Telmo, ese palacio tan mimado, presupuestariamente hablando, de los socialistas andaluces.
Quiere D. Paulino negar la singularidad e importancia de la Alhambra, confundiéndola en una marañosa y burocrática gestión que denomina Agencia Pública de Instituciones Culturales de Andalucía; total, otro chiringuito más donde poder continuar con la lenta y meditada invasión del régimen en uno de los monumentos más visitados del mundo, que hasta ahí llega la fama, a pesar de que desde Sevilla, por quienes gobiernan, no pongan en él la misma fe contable que les permitió apostar con fuerza por el Museo Picasso de Málaga, pero ninguneando el José Guerrero de Granada; o por las grandes inversiones del Bicentenario de La Pepa en Cádiz, pero escasos suspiros milenarios y ziríes desde los euros del presupuesto andaluz.
O sea, que la invasión no se quedará en la absorción de Caja Granada, ni en la mentira del tren de la Costa, o la indolencia con la segunda circunvalación y el cierre del anillo, o en la lentitud para acabar la A7, o en el pasotismo sevillí por la excelencia de nuestra universidad, sino que, más alto aun el disparo, han puesto el objetivo en la Alhambra, el monumento del mundo más identificado a una ciudad y que más prestigio da a nuestra vida social y turística.
Paulino Plata es el brazo ejecutor del atraco, con el silencio cómplice y granadino de Benzal, tan ocupado él en vigilar los alcorques del Violón y los desagües de la muralla. Y todo ello porque el socialismo andaluz es incapaz de hincarle el diente a la Alcaldía de Granada. ¿Será posible tan continuado desprecio con nuestra tierra?
José Torrente, Granada Hoy, 29-6-2010
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