Esta vez ha sido Rubalcaba. Antes fue Felipe González, y antes, Aznar. Están sentenciadas: a las diputaciones únicamente lo que les falta es que le pongan la mortaja. Y bien que nos la han metido (…) en su día, si nos hubieran dicho que la división territorial del Estado en comunidades autónomas iba a ser a costa de suprimir las provincias, una y mil veces hubiéramos dicho que no (…) si hacemos desaparecer el organismo que gobierna la provincia –las diputaciones-, lo que está de más es la propia provincia.
La Constitución del 78 organiza el Estado en “municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan”. El anterior Estatuto andaluz decía que “La provincia es una entidad local con personalidad jurídica propia, determinada por la agrupación de municipios, y constituye, también, ámbito territorial para el desarrollo y gestión de las competencias y funciones de la Comunidad Autónoma”. El nuevo Estatuto, este artículo lo sustituyó por otro que dice así: “La provincia es una entidad local con personalidad jurídica propia, determinada por la agrupación de municipios”. Como se ve, se tragó todo el final del párrafo. Dejó a las diputaciones sin su tarea principal, cual era gestionar en la provincia las competencias regionales. Todo muy intencionado. (…) nos daremos de baja del Almería para hacernos socios del Betis o del Sevilla. Que por lo que se ve, es lo que quieren.