“La anunciación fue en Laroles. Un Ser Superior se le apareció y le reveló su destino sin rodeos: “Serás Delegada de Cultura y pasados dos años Alcaldesa de Dalías”. Luego, con voz queda y ronca, le susurró los consejos habituales que dan los Seres Superiores a los mortales con aspiraciones. La nueva Delegada, que lo entendía todo, tomó las medidas de rigor: se puso un letrero en la frente que decía “No quiero problemas”, armó a su guardia pretoriana y se camufló de sonrisa. (…)
No ha tenido coraje para defender los intereses de nuestro patrimonio, históricamente agraviado, al aceptar sin rechistar que el presupuesto de Cultura para nuestra provincia disminuyera ¡un 55 por ciento!, más del doble de la media andaluza (24%). Sin ideas, sin dinero y sin coraje su gestión ha sido un auténtico fraude para nuestro patrimonio, que ha sido literalmente secuestrado a los ciudadanos.
El Castillo de Vélez Blanco sigue cerrado al público y la prometida reconstrucción se ha suspendido porque dicen ahora que es una catetá. ¡Que llamen a Basterraaa! El Museo Casa Ibáñez podemos perderlo, pero Cultura se lava las manos en represalia por la intolerable libertad del artista. El Cortijo del Fraile se cae a pedazos. También se desmoronan los castillos de la Cala de San Pedro y de los Alumbres, que “celebra” este año su 500 aniversario. Los Millares, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Europa, está en la UCI, atendido por una sola persona. El Centro de Interpretación “Puerta de Almería” ha sido cerrado cuatro años después de su inauguración. La Alcazaba y el Museo Arqueológico hacen cuentas para ver si este verano tienen recursos para regar los jardines o pagar el recibo de la luz.
Un patrimonio no utilizado es un patrimonio destruido, pero nuestra Delegada ha hecho además el milagro de destruir el patrimonio reconstruido. Se la recordará como la Delegada del Mausoleo romano de Abla (que algunos han llegado a confundir con el urinario del Bar “El Pintao”) y la Muralla de Jayrán (que será la “Muralla de la Vergüenza” hasta que se restaure dignamente). El coste de ambos despropósitos, ejecutados por el arquitecto Jesús Basterra, supera con creces todo el presupuesto de la Alcazaba, el Museo, el Castillo de Vélez Blanco y Los Millares juntos. (…)