Las aguas del Sur de España

11/10/2008 | por NacHo | Categoría: Agravios, Opinión

Es para mí, como granadino y como miembro del Foro pro Andalucía Oriental una pésima noticia saber que la Junta asumirá, en breve plazo, las competencias sobre la totalidad de las aguas al Sur de Sierra Morena, aguas de las anteriores confederaciones del Guadalquivir y del Guadalfeo o del Sur de España.

Es una pésima noticia porque esta transferencia es un adarme más de poder que atesoran los dioses sevillanos en el fortalecimiento de su tiránico centralismo y un paso más hacia el servilismo que hemos de acatar los indígenas del Reino de Granada o de la Región Penibética, nombres históricos que quizá les suenen a chino a muchos nativos porque Sevilla se ha empeñado, y casi lo ha conseguido entre algunas generaciones jóvenes, entre otras cosas peores, en borrar nuestra historia.

Yo he llegado al convencimiento de que los políticos de la Junta, con su angelical inocencia, nunca actúan en contra de nadie, ni a favor tampoco, sino que actúan justamente y en conciencia, en el cumplimiento exclusivo de su patriótico deber. Lo que pasa es que, como todos no son dioses, se equivocan algunas veces, algo que nos demuestra su lado humano, aunque tales equivocaciones sean involuntarias. Por ejemplo, fue una equivocación positiva e involuntaria autorizar la extracción de las aguas de Dúrcal en un lugar donde esquilma los acuíferos subterráneos del Parque Nacional de Sierra Nevada y de la Laguna de El Padul, aunque esta extracción, además, ponga en peligro la supervivencia de la Alhambra.

También se equivocaron, aunque involuntariamente, ¿cómo no! cuando les negaron a Almería unas gotas de agua del trasvase del Ebro porque, ¿para eso les construyeron las desaladoras!, aunque sus aguas se vayan a Barcelona, dejándoles la salmuera para que adornen con ellas sus desiertos. Y un error, involuntario e inocente, es que, mientras las aguas del río Guad El Kébir o El Río Grande del Sur (¿como en el Oeste Americano, forastero!) van a inundar los arrozales de Sevilla y los pantanos del altiplano granadino y de la Sierra Morena jiennense cumplen su función de reserva estratégica de Sevilla, los indígenas almerienses, como los indígenas del altiplano (porque aquí, mientras nos gobiernen desde Sevilla, todos seremos indígenas, porque como a tales nos tratan) gozan con la satisfacción de ver como las escasas aguas de nuestro subsuelo o de nuestros ríos, subsidiarios del de Sevilla, fluyen en botellas o a chorro, o en forma de euros, hacia la tierra donde habitan esos dioses que son, ¿nada más y nada menos!, que parientes de emperadores romanos y émulos del mismo Neptuno, (aunque, ¿así era la mitología griega!, de vez en cuando se les cuele algún hecatónquiro que otro), nosotros, irreverentes, en vez de enorgullecernos de sus aciertos y en vanagloriarnos de su capacidad intelectual y de lo bien que nos gobiernan, nos quejamos de los robos de todas las clases que Sevilla perpetra contra el Reino de Granada o del chantaje al que los dioses sevillanos someten a los empresarios granadinos y a los indígenas post-nazaríes con el teleférico a Sierra Nevada y con el Milenario ¿No nos merecemos el perdón ni de Dios ni de los diosese sevillanos por no ser ser tolerantes con gentes que aman nuestra tierra (¿o nuestros recursos?) tan sinceramente ! ¿Cuánta ruindad la nuestra, al criticarlos! Y no puedo terminar sin dejar una pregunta en el aire: ¿Se hubiera autorizado y perforado el pozo de las aguas de Dúrcal si sus promotores hubieran sido empresarios granadinos?

Leonardo Villena

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