Granada, la ciudad destartalada

26/10/2008 | por Javier | Categoría: Agravios, Externos, Opinión

Comparando el bullebulle de las aceras próximas a Trauma, en la Carretera de Jaén, con la tranquilidad, casi cementerial, de las situadas en la amplísima Avda. de la Argentinita y analizando también la edificabilidad que las bordea, cualquiera comprende que haber proyectado el paso del tren metropolitano por una zona que nunca tendrá problemas de tráfico, en lugar de haber elegido para su paso la Carretera de Jaén en donde podría haber dado servicio a un número mucho mayor de usuarios, evitando al mismo tiempo con ello el tránsito -y consiguiente contaminación acústica y medioambiental- de un elevado número de autobuses circulando por las inmediaciones de un hospital ubicado en la misma carretera que da acceso a la estación de autobuses, incomparablemente más contaminada esta vía que la Avda. de la Argentinita, no obedece a ningún criterio racional para conseguir una ciudad más accesible, cómoda y saludable, sino a que la tarifa técnica del mal llamado metro de Granada -cuyo grado de soterramiento se empeña la Junta de Andalucía en que sea mínimo- se encuentre tan próxima a la tarifa que pagará el usuario (la denominada tarifa de usuario) que haga viable económicamente al metro de Sevilla cuya tarifa técnica -es decir, los gastos de construcción más los de explotación divididos entre el número de usuarios- será muy superior a la tarifa que pagarán los viajeros; pero tomados en conjunto ambos transportes, el metropolitano granadino y el metro sevillano, hacen asumible, desde el punto de vista del presupuesto andaluz y no sé si también, de la Unión Europea, tan elevada desviación de aquella tarifa técnica, debido a suponer que cuando, por ejemplo, las estadísticas nos dicen que tocamos a medio pollo por persona, todo el mundo disfruta de su medio pollo, y no considerar que hay quienes se comen el pollo entero y quienes, en consecuencia, pasan hambre porque su medio pollo ha ido a parar al estómago de otros; en nuestro caso, al de los sevillanos.

Si la provincia granadina sigue siendo de las últimas en ‘renta per capita’ es precisamente porque aquí no se invierte lo que en justicia nos correspondería (nuestro gasto por habitante en materia de transporte es muy inferior al de Sevilla), demostrando ello que Andalucía es una autonomía centralista y jerarquizada, siendo uno de sus objetivos prioritarios hacer de la capital de la autonomía una gran ciudad con una movilidad tan superior a la granadina que allí creará riqueza y aquí, nuestra cada día más raquítica movilidad, nos conducirá, irremediablemente, a una, aún mayor pobreza.

Sevilla se está convirtiendo, día a día, en una ciudad cada vez más ordenada y con avenidas preparadas para toda clase de nuevos transportes -ya sean bicis o ese futuro automóvil no contaminante del que hace unos días hablaba el Ministro de Industria como solución a la actual crisis de la industria automovilística española- mientras en Granada vemos como aumenta su destartalo, pues aparte del diferente ordenamiento urbano de uno de los tramos pertenecientes a la avenida cuidada con mayor esmero por el Ayuntamiento, la de la Constitución que hasta se la va a dotar de estatuas, y de la servidumbre de paso que tiene nuestro centro turístico y monumental, ya se han perdido importantes ejes para la ordenación del tráfico y muy pronto desaparecerán zonas verdes de reciente construcción, añosos e insustituibles árboles de gran porte, y unos paseíllos tan queridos y disfrutados por los ciudadanos, como los de Fuentenueva pertenecientes a la UGR.

Ojalá que la celebración del milenario del Reino de Granada sirva para demostrar a todos los granadinos -a través del estudio de su historia- que el declive del reino granadino siempre ha coincidido con las épocas de mayor esplendor hispalense.

Carlos Montoro Carrillo de Albornoz

Ideal-Granada, 26-10-2008

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