Una ciudad sin rumbo

6/09/2009 | por Javier | Categoría: Externos

<< Si fuera posible vivir sin un ideal, sin sensación de porvenir, los hospitales estarían llenos de locos >>. Arthur Miller (Texto que encabeza el artículo)

” GRANADA es una ciudad de espejismos. En el mismo día podemos encontrar personas que apasionadamente ensalzan los encantos y galanuras de esta ciudad sin par y, por la tarde, es posible oír voces críticas que preguntan a dónde va esta urbe y, en un razonable ejercicio de sensatez, inquieren sobre su futuro. ¿Qué es Granada? ¿Qué se quiere con Granada? Son preguntas serias a las que hay que dar cabal respuesta y no los clásicos ‘prodigios’ y ‘encantes’ que se ofrecen como justificación de Granada. Granada, y todo cuanto significa, está ‘enferma’ de historia. ¿Un escándalo? No. Quiero decir que hay veces en que la historia de una colectividad o de una población la sume en tal estado de languidez, de postración, de ‘nirvana’ que no se sabe si el gusano engendrará a la mariposa o ésta al gusano. Tal vez Granada sea esa ciudad. Pero, ¿cual? ¿cultural?, ¿turística?, ¿universitaria?, ¿tecnológica? (¿es posible ello en la contemplativa y contemplable Granada?). ¿Es susceptible Granada de desarrollo económico, industrial,empresarial, capaz de alcanzar un nivel de bienestar como los primeros o hay que rebajar el diapasón de las expectativas y c-o-n-f-o-r-m-a-r-n-o-s ‘comme toujours’?
En el carácter selectivo y minoritario Granada siempre ha fijado su blasón y su emblema ( <>, Soto de Rojas; <>, García Lorca ). Un atraso. ¿Va por ahí el futuro de esta metrópoli? ¿Por qué las capitales limítrofes han evolucionado más y mejor aunque partían de situaciones, estados y niveles ‘de espanto’ (recordemos: años 30, 40 y 50)?
Para su adaptación al progreso y natural evolución, ¿perjudica a Granada su ‘lastre’ histórico, su etiqueta de ‘ciudad histórica’? ¿Debe Granada resignarse a ser ciudad de ‘visita obligada’ de veinticuatro horas y ‘mañana te recordaré en una postal o en una fotografía’? ¿Qué quieren los granadinos que sea su ciudad y su futuro? ¿ Por qué no empiezan los granadinos y sus autoridades por preguntarse si Granada ya está bien como está, si su estado y situación actuales son satisfactorios? ¿Se puede mejorar o nos resignamos? ¿Queremos otra cosa o estamos contentos con el ’statu quo’ inveterado? Un ejemplo: en diez años los valencianos han pasado de la ‘paella’, la ‘horchata’ y las ‘Fallas’ al primer puerto comercial del Mediterráneo, a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, la Ópera, la ‘Americas’s Cup’, la F1…, merced a estudios y proyectos innovadores y fuertes inversiones. ¡Cuatro concejalías llevan años dedicadas a grandes proyectos emprendedores, a innovación, a estrategias y a la sociedad de la información!
Una ojeada a la historia reciente de Granada puede arrojar algún dato para orientarnos. A finales del siglo XIX Granada encontró un muy buen modelo de desarrollo económico-industrial en el cultivo de la remolacha y el tabaco (cuando se abrió la Gran via). La ciudad creció hasta los años treinta del pasado siglo. Le sucede una etapa lánguida y nostálgica. La tendencia se rompe en los años sesenta: el magnífico invento del turismo muestra una Granada decadente, sencilla y simple al mundo tal cual es y, sin embargo, gusta. Hasta hoy. Granada, por sus monumentos, hostelería, gastronomía y geografía (mar, sol y nieve en cincuenta kilómetros a la redeonda) se mantiene mejor que peor. Pero, hablemos del futuro. El modelo turístico de una o dos noches, ¿nunca se agotará? ¿Se pude hablar de otro modelo de ciudad?
Este es el debate. Todas las ciudades del mundo están preocupadas por su futuro. Un capítulo importante de su presupuesto va destinado a expertos, gabinetes, análisis, proyectos y estudios de prospectiva para dominar el futuro. Nadie hoy en día hace inversiones sin un previo estudio de campo. ¿Qué hace Granada por ganar su mañana? ¿Qué proyectos serios y no folcóricos están siendo estudiados y seleccionados hoy por las autoridades y empresarios granadinos? ¿Qué beneficios han reportado los conocidos hasta hoy? ¿Pueden las autoridades locales y autonómicas presentar y exponer los trabajos que están llevando a cabo por Granada y su ‘hinterland’? ¿Hacia dónde hay que enfocar el esfuerzo de esta población? ¿Tenemos norte? ¿Caminamos sin rumbo o conocemos la orientación adecuada y más próspera? ¿Dormimos? Digámoslo con claridad: Granada lleva décadas ‘congelada’ en sus expectativas. Vive de rentas. Las que dejaron -hace ya siglos- los constructores de los palacios árabes. Y poco más. Pero, ¿y en el siglo XXI? ¿No sería prudente crear ‘celulas de reflexión’ que nos dijeran hacia dónde debe caminar esta desorietada ciudad que, por otra parte, ’se vende sola’ como me aseguraba un confiado responsable local de turismo, transmitiendo un mensaje inmovilista? ¿Cómo es posible que esta ciudad recibiendo el número de visitantes anuales que recibe no sea una pequeña Suiza, cuando barrios y rincones -por más turísticos que sean- parecen de una ciudad del Tercer mundo (con perdón)? ¿Por qué con el nivel de ingresos anuales que el turismo, Sierra Nevada y La Universidad proporcionan a esta ciudad, Granada figura en la ‘cola’ de provincias españolas en renta ‘per capita’? ¿Hay respuesta?

José Torné-Dombidau y Jiménez
Ideal-Granada, 6-9-2009

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