Con licencia para engañar

3/09/2008 | por Javier | Categoría: Agravios, Externos, Opinión

Al igual que el peliculero personaje de ficción Agente 007, disponía de licencia para matar, los también peliculeros, en otra acepción de la palabra, políticos granadinos de todos los partidos, personajes reales y no de ficción para desgracia de esta ciudad, han dispuesto, durante todos estos últimos años, de licencia para engañar a los granadinos en el trascendental asunto del transporte, haciéndonos soñar con un metro (según el diccionario: abreviatura de metropolitano, ferrocarril o tranvía subterráneo) similar al que muy pronto disfrutarán en Málaga o Sevilla, cuando aquí, después de tener todavía por delante cuatro años de obras que indefectiblemente, cada día de esos cuatro años, irán agravando la actual crisis económica en mayor medida a la que sufrirán el resto de españoles y andaluces, nos encontraremos, allá por el 2012, con un transporte muy diferente a aquellos otros.

El nuestro, que no tendrá estaciones subterráneas sino sólo dos paradas soterradas puesto que la tercera proyectada, la del río Genil, constituye un engaño más de Ferrocarriles andaluces, apenas requerirá de gastos de mantenimiento, mientras que aquellos otros verdaderos metros, al ser todas sus estaciones subterráneas (o recintos cerrados cuando se encuentran en superficie), requerirán, cada una de ellas, de numeroso personal para su funcionamiento, acarreando cuantiosos gastos de explotación a las compañías concesionarias de aquellos transportes a las que tendrá que subvencionar la Junta de Andalucía con los beneficios que obtendrá explotando el mal llamado metro granadino, o recientemente denominado ‘metropolitano’, preparando ya la salida al engaño sustituyendo la palabra ‘metro’ por ‘tranvía’, pasando antes por la ambigüedad de la palabra ‘metropolitano’ que puede dar lugar a la abreviatura ‘metro’ o, también, adjetivar todo lo concerniente a las metrópolis.

Ahí, en la cuestión económica, radica la madre del cordero del engaño por parte de los políticos, que hemos sufrido los ciudadanos de esta parte de Andalucía, no sólo en este asunto del metro sino en muchos otros en donde el centralismo de la Junta de Andalucía siempre se antepone y resulta prioritario al bien común.

No es de recibo desde una sociedad tendente al igualitarismo, que las provincias más ricas y en las que más se invierte por habitante (la casi acabada primera línea de las tres o cuatro con que contará Sevilla ha resultado enormemente costosa) exploten a las provincias con menor renta ‘per capita’ como la nuestra situada a la cola de todas, demostrando ese injusto proceder, el porqué, durante el último milenio, Andalucía no ha tenido, hasta la actual autonomía (¿qué tremenda paradoja e injusticia fue para el reino de Granada la actual división autonómica!), unidad política, y cuando anteriormente la tuvo, el papel que hoy desempeña Sevilla, se lo dieron a Córdoba califas con bastante más luces políticas -y equitativos con al-Ándalus- que los actuales políticos andaluces lo son con esta Andalucía de hoy que a pesar de los generosísimos fondos europeos recibidos, del importantísimo número de turistas que recibe, y de la recalificación de billones (con ‘b’) de metros cuadrados de terreno, después de treinta años funcionando como una unidad en lo político, no ha conseguido -y ahora, una vez explotada la burbuja inmobiliaria, es obvio que nunca lo conseguirá- converger con Europa. ¿No será el centralismo andaluz y el engaño de los políticos a la ciudadanía, los causantes de ello?

Carlos Montoro Carrillo de Albornoz

Ideal-Granada, 3-9-2008

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