Sobre la crisis
20/04/2009 | por Javier | Categoría: Externos, OpiniónDa un poco de vergüenza oír hablar de la crisis económica a los que hace muy poco la negaban y no se sonrojaban al decir, cuando muchos anunciaban lo que estaba pasando e iba a pasar, lo bien que funcionaba la economía. Es terrible que se negara la realidad, por puro interés, y es triste que se engañara a los ciudadanos, bien es verdad que estaban ansiosos por creerse cualquier mentira que se les dijera. Esta es la responsabilidad de ambos. Sublevaba oír hablar de las grandes bondades de nuestro sistema económico, de nuestra fortaleza y de nuestros aciertos sociales y culturales, cuando la verdad es que nuestros gestores son de pena y abusan del pueblo con sus más de 72.000 altos cargos, que son más del doble de Alemania (con el doble de población), y de cualquier otro país; ni siquiera Italia se acerca a esta tremenda cifra.
A los que hay que sumar los cientos de miles de medios y bajos representantes y gestores. Entre ellos se cuentan los que, bajo el pretexto del favorecer el trabajo, han destrozado gran parte del territorio de la costa y de nuestras ciudades; lo que nos permite ver la falta de eficacia de esta falsa democracia por la ineficacia, pasividad y la comodidad en la que se mueve el “poder” judicial; bien es verdad que, las leyes, que los adalides de la modernidad han concretado, dejan mucho que desear en estos y en otros muchos aspectos, pues atienden a criterios políticos o para imponer sus “valores” y permisividades.
Hablar de crisis es sinónimo de desorientación ante la necesidad de aceptar que todo es o era distinto de cómo se imaginaba. Las sucesivas “modernizaciones” de Andalucía han conducido a Granada a una perdida de su papel en la historia de España, pues ha pasado de ser Reino de Granada a ser una de las provincias que más ha perdido, pues conscientemente se la ha vaciado de su categoría como capital de la Andalucía Oriental o Reino de Granada. Cuando el poder “reinante” en Andalucía suprimió la Capitanía General de Granada sin que hubiera una rebelión general, era imaginable lo que iba a suceder en los años venideros: Borrar toda huella de lo que fue Granada.
Manuel E. Orozco Redondo
Ideal-Granada, 20-4-2009


