Por el “re-conocimiento” de Andalucía Oriental
30/04/2009 | por Javier | Categoría: Cultura, Externos, Historia, OpiniónPERSONALMENTE opino que es bastante fácil distinguir singularidades «propias» en cuanto a la identidad e idiosincrasia autóctonos de las provincias más orientales de Andalucía, o alta Andalucía.
Con un simple vistazo a las distintas zonas que conforman estas provincias de: Almería, Jaén o Granada y, zonas limítrofes, quizás, de la vecina provincia malagueña, podemos evidenciar ciertas afinidades comunes tanto en lo geológico como lo sociológico y otras, que, a la par que singulares, hacen además de esta Andalucía Oriental una «comunidad» ciertamente diferenciada de «las restantes areas» pertenecientes a ese gran area geográfica, la que habitualmente pero, actualmente también, identificamos con el complejo nombre de Andalucía.
En realidad y, visto desde una óptica puramente política, este hecho cierto de la existencia de una región con un importante rango de autonomía administrativa –básicamente–, es asumible, debido a la posibilidad fáctica de integrarse a este gran Estado o país de las autonomías que está sustentado por el derecho que inspira y protege nuestra Carta Magna Constitucional.
Sin embargo, tal actitud o acción legalmente apta, en el caso de Andalucía, en contadas ocasiones representa, dando fe así de su legitimidad, a una realidad con un transfondo socio-económico real, habida cuenta de las singularidades o diferencias que se aposentan en las dos grandes partes que conforman es estos momentos a Andalucía.
Del mismo modo, opino, que esta autonomía en la que estamos inmersos no distingue ciertos rasgos comunes que dentro del ámbito puramente cultural, nos hacen ‘relevantes’ como seres humanos, puesto que para muchos de nosotros, no se hace del todo compatible o asimilable, cuando nos referimos a Andalucía como un único concepto, en el que se incluyen tanto a los aspectos que conforman a la Andalucía Occidental como a Andalucía Oriental.
No es necesario, ni mucho menos, pienso, enemistarse con nadie ni tampoco con la baja Andalucía u occidental, que además de formar parte de esta gran nación que es España, comparten desde luego con nosotros una extensa gama de valores que en su amplio espectro, nos hacen similares. Sí sería preciso entender y a la postre asumir, el hecho ‘tan cierto como «consentido’ de que dentro del universo cultural que pretende enmarcar a las dos Andalucías (actuales), no quedan reflejadas, ni de lejos, las tradiciones, en el que se integran sus usos y formas, las cuales nos hacen singulares a los andaluces orientales. Por su puesto que, si estamos reconociendo estos hechos como ‘verdades’ no nos debería costar, igualmente entender, el por qué de la indiferencia de la parte occidental por valorar como andaluzas a toda nuestra hermosa y amplia ‘riqueza cultural’ de nuestra Andalucía Oriental.
Claro está, según parece, que nuestras demasiadas singularidades hacen de este propósito algo prácticamente carente de interés, por parte de aquellos, debido sobre todo, seguramente a ese alejamiento propio de nuestros parámetros culturales y, por ello, poco apetecibles para defender o asumir como propios de Andalucía.
Por otro lado y, como es de sentido común pensar los poderes públicos que están ubicados y centrados, prácticamente en el corazón de esa otra Andalucía (u occidental) no parecen ser los más idóneos o destinados, en principio, a comprender y/o valorar suficientemente y en profundidad lo referente a todas esas necesidades o peticiones que desde Andalucía Oriental van surgiendo y, que bajo mi punto de vista, desde luego, con tan poco ahínco y rigor son defendidas, en estos momentos.
Las realidades culturales o no, de cada zona o área específica han de ser planteadas, definidas y, si se puede, resueltas, dentro, por y para quienes van dirigidas, siempre y cuando estos desafíos o propuestas no incidan negativamente en los derechos e intereses de nuestros vecinos, claro está.
Es decir, que los objetivos o los planes de futuro habrían de venir diseñados por fórmulas legales y administrativas que integrasen a los propios del lugar, entendiéndose en este caso, por los individuos nacidos y/o residentes en esta tierra maravillosa con milenios de historia, a la que llamamos Andalucía Oriental, donde tengan cabida todos sus atinos o desatinos, y no por otros ¡a ser posible!, y, siempre bajo esas directrices abiertas y democráticas españolas y europeas, con las que intentamos navegar hacia ese mañana mejor y más acorde a nuestros sentimientos y necesidades.
Por último, quisiera hacer una breve referencia y en gratitud a su esfuerzo, a todas aquellas asociaciones u otros que en definitiva levantan también su voz en pro del re-conocimiento de Andalucía Oriental desde los diferentes ámbitos de nuestra sociedad.
Rafael Molina del Pozo
Presidente y fundador de la Asociación de Amigos de Andalucía Oriental
Ideal-Granada, 29-4-2009

