Empacho de andalucismo (en Jaén)

3/03/2009 | por Javier | Categoría: Opinión

subir imagenesAún sin acabar de digerir toda la propaganda andalucista con que nos han bombardeado estos días, y ya se me está repitiendo.

Llamó la atención el especial hincapié realizado en los colegios, donde se utilizan alumnos, vestidos con trajes folclóricos sevillanos, que no andaluces, y mucho menos jienenses, para reivindicar el acento andaluz, ¿habla un jienense igual que un onubense?, enarbolar símbolos andaluces, enorgullecerse de la identidad andaluza y realizar exaltaciones patrióticas de manera tan artificial y con un tufo adoctrinador, más digno de un colegio norcoreano, aunque con más colorido, que de una democracia. ¿Se imaginan que actividades de ese tipo se celebrasen en los colegios cada 12 de octubre?, más de uno pondría el grito en el cielo.

Poco tocan en los colegios la historia de Jaén, su folclore, que no es precisamente el del traje de faralaes y el flamenco, y sí lo es “el chirri”, “la pastira”, los boleros, las jotas… Nunca me sentí andaluz, pese a haber sufrido ese adoctrinamiento nacionalista cada 28 de febrero.

Nunca celebré en el colegio actos de exaltación patriótica relativos a la nación española o a mi tierra, Jaén, y sí que me siento jienense y español.

Siempre me pareció absurdo pensar que tengo una identidad común con un  onubense y diferente a un murciano. Pese a que 30 años de andalucismo dan para mucho, son obvios los contrastes dentro de Andalucía, lógico, teniendo en cuenta que casi 90 mil km2 de superficie, y más de 8 millones de habitantes, son cifras propias de muchas naciones europeas. Luego, observando la historia de la configuración del Reino de Jaén,  vemos que la provincia tuvo vínculos administrativos y eclesiásticos con reinos como el de Toledo, Murcia, Granada, más que con el resto de la baja Andalucía.

En cualquier caso, también existen vínculos históricos y culturales entre Navarra, Pais Vasco, y La Rioja, y sin embargo son comunidades distintas, así como Cataluña, Valencia, Baleares, Aragón formaban parte del Reino de Aragón, y hoy son comunidades autónomas independientes. Se desconocen trabajos sobre el movimiento andalucista en Jaén durante el siglo XX, como los del  historiador José Szmolka Clares.

Tras 30 años de andalucismo nefasto para Jaén, creo que ya es hora de reflexionar y analizar la situación. Los jienenses somos ciudadanos de segunda. Jaén tiene un territorio mayor que el de muchas C.C.A.A. Y más población que Navarra, La Rioja o Cantabria, sin embargo estas y otras comunidades autónomas tienen un diálogo directo con el gobierno central, por lo que pueden defender sus intereses y administrar sus recursos y fondos europeos, sin intermediarios que traban y ralentizan los proyectos tan necesarios para el desarrollo de esta provincia, o que nunca se realizarán porque “la junta se metió por medio”.

El autogobierno y descentralización que no disfrutamos, es algo legítimo, ya que la constitución ampara el derecho de las regiones a autogobernarse y así mismo, existe la posibilidad de configurar nuevas regiones dentro del marco constitucional español.

Tras descubrir la “Plataforma por Andalucía Oriental” y su página web, recibí una grata sorpresa al ver como gente desconocida, tenía, al igual que yo, esta idea acerca de Andalucía. El fin último de la plataforma es la constitución de una autonomía, nueva y en equilibrio con el resto de autonomías españolas e incluso devolviendo competencias al estado, que nunca debieron cederse a las autonomías, como es el caso de la educación, y otras que evitarían hechos tan lamentables como que sea necesario un acuerdo político, para que castellanos leoneses puedan ser atendidos en un hospital castellano manchego.

A corto plazo, yo me conformaría con que se abra un diálogo, que los políticos no se atreven a iniciar porque no les conviene, que se debata sobre esta posibilidad legítima, que se sepa que es posible otra autonomía, que la gente reflexione, y piense si de verdad nosotros nos hemos beneficiado de la autonomía, de la descentralización y si de verdad disfrutamos de autogobierno, y una vez la gente conozca la realidad y la historia que se les oculta, sean los ciudadanos los que decidan si quieren ser ciudadanos con los mismos derechos que el resto, o si prefieren seguir siendo ciudadanos de segunda.

Pablo Calahorro

Diario Jaén, 3-3-2009

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