Contrarréplica a mi amigo y ex compañero Manuel Pezzi

25/01/2006 | por Javier | Categoría: Agravios, Externos, Opinión

Desde la libertad que me permite escribir sin alforjas, lastres ni deudas. Sin adscripciones, iluminaciones, revelaciones y dictados de otros con fines distintos al objetivo sobre el que se escribe, cuando escribo quiero decir exactamente lo que digo, a veces, lo reconozco, con ironía, buscando un poco de chispa o sal de la vida. Pero lo de la andanada no logro apreciarlo por ningún lado, salvo que tuvieses ‘in mente’ lo último que leíste del Cossío . Te puedo asegurar, que nunca supe de tu situación de ‘perro flaco’, sencillamente porque llevo tiempo fuera de toda adscripción política, desilusionado de todo cuanto sé e imposibilitado para haber hecho lo que quise hacer. De todas formas la ‘porca miseria’ se la debes no precisamente a los amigos, sino a esos especialistas que en tu partido se dedican a mantener eternamente en horas bajas a sus mejores militantes. Mi carta abierta se refería exclusivamente a un fin, que ya debes conocer: Mi tierra. Y por ella diré cuanto tenga que decir y me reafirmo en lo que dije y sobre todo, nunca contra ti, pues desde mi encabezamiento dejé clara la difícil tarea que es compaginar la amistad con lo que dice el amigo y lo que dictan tus ideas, que por supuesto, pueden estar equivocadas y por ello pedía datos, luz y taquígrafos y como verás nadie aporta un solo número que sostenga esa permanente cantinela de epítetos, agravios, recelos, aldeanismos, etc., con los que nos titulan los no agraviados y supuestamente beneficiados. Siento no poder aportar, ni rebatir sin datos porque quien los debe de tener no los aporta o porque no existen o porque se ocultan si existen y si no existen es porque no se quiere que existan, y sin embargo son esenciales para el buen gobierno, la medida del resultado de las políticas llevadas a efecto y la planificación seria de los grandes programas públicos, cuanto más si se trata de diseñar el futuro. Esa debería haber sido la base de nuestro debate. Sin ellos todo serán sucesos ficticios o fábulas del pasado, sospechas, recelos, infundios y hasta calumnias.

Me dices que no he leído el POTA ni tu artículo y que he escrito sobre algo que he oído. Te puedo asegurar que desde la óptica de estos tiempos y con lo que sé, tanto por la lectura del POTA, como sobre lo que se ha escrito, sólo veo textos de propósitos y propuestas sobre las que presumiblemente se van a adoptar decisiones de inversión, sin la aportación, insisto, de un solo dato que atestigüe y dé valor a las citadas propuestas. Por eso mismo en mi artículo, en contestación al tuyo, pido las bases econométricas de tal modelo, así como la medición esperada de los resultados, con el debido acompañamiento de los números históricos. Todo ello lo hago en tono suplicante, haciendo pregunta tras pregunta que nadie responde y por ello el título de mi artículo fue la necesidad que tiene esa Andalucía de una satisfacción contestándole a todas esas cuestiones jamás respondidas, pero no hago ni afirmaciones ni negaciones tal como indicas. Sí he leído profundamente tu artículo inicial. El mío es una contestación al tuyo, casi párrafo por párrafo, por ello hago una crítica histórica un poco surrealista, ya me conoces y frente a tus afirmaciones y negaciones hago preguntas hasta la saciedad y repito lo de aldeanos porque me hace especial gracia.

No pongo ni he puesto en duda tu buena fe, de lo que dudo es que esa apasionada defensa de la bondad del POTA sea lo que necesite esta tierra, cuando lo preciso es la crítica constructiva y la permanente reivindicación de mejoras para una geografía tan duramente tratada por todas las administraciones desde el siglo XIX (de esto sí hay algunos datos) y no me quedará duda de que si se consiguen las propuestas que venimos algunos reivindicando, esta tierra quedará sensiblemente igualada al resto, que es en definitiva de lo que se trata, para no perder posiciones frente al progreso y al futuro. Vuelvo a decir, si el Área Metropolitana de Granada, con una población superior a 500.000 habitantes (similar a la de Málaga y a escasa diferencia de Sevilla) quedara conectada con alta velocidad a su costa, sería evidente su unión y vocación mediterránea, por tanto, adscrita a ese eje y al que se uniría Jaén y casi todas sus ciudades más importantes, que por cierto también se ha lanzado contra el POTA, seguramente porque tampoco se lo han leído o lo han hecho como yo y han reivindicado las mismas propuestas y además la del aeropuerto granadino de ’segunda’, al que consideran también como suyo. Respecto de la unión con el Levante, las zonas más deprimidas de nuestra provincia tendrían igualmente la posibilidad de progreso. Lo demás, lo que propone el POTA son guetos aislados que no sabemos de su futuro, porque las conexiones que nos van a dar progreso son las que nos comunican con el exterior, especialmente con Madrid, Cataluña y el resto de Europa, que en definitiva es lo que han propuesto tus compañeros de la Diputación y algún concejal del Ayuntamiento de Granada, a última hora y sorprendidos por ‘las circunstancias’. Luego mi lectura del POTA no ha debido ser tan superficial.

De ‘tirios y de troyanos’ llevamos el estigma del rábano y el caballo y aún nos quedan varios años para tener lo que otros ya lo tuvieron desde hace catorce y nos vemos ahora de nuevo abocados al cumplimiento de un presagio: Volver a correr tras el rábano durante no se cuantos lustros para alcanzar a nuestros hermanos comunitarios.

A mí, personalmente, lo que diga el PP me da igual, porque se ha enganchado a este tren en la misma estación que los de tu partido (en la actual de Granada), cuando estaban (o deberían estar) al día en lo del POTA o si no, ¿para qué van a Sevilla? Claro, que no me extraña. En determinados asuntos y estrategias, creo que existe una latente sintonía.

Respecto de ti, me cabe la absoluta certeza de tu capacidad y dedicación. De ello me convencí, no sólo por lo que aprecié al haber trabajado juntos, sino desde aquellos actos en los que ejemplarmente demostraste tu altura política y tu formación humana en las jornadas que tuvimos con Ingo Friederich, Vicepresidente del Gobierno de Baviera y Presidente de la Pequeña y Mediana Empresa Europea, cuando los que tenían que haberlo hecho se negaron a recibirle.

Así y por todo cuanto digo te ruego que este debate ciudadano lo consideres desde la discrepancia y nunca como un ‘bajonazo a la vuelta de la esquina’. Estoy fuera de las causas que hayan podido hacerte ver tal idea.

José Prados Osuna, economista

Ideal-Granada, 25-1-2006

Etiquetas: , ,